- Noelia M. Pedretti

- 9 nov 2020
- 1 Min. de lectura
Hasta los 18 años vivía inmersa en el núcleo familiar, tenía una sola amiga. No me cuestionaba nada, aunque dentro de mí tenía muchas preguntas sin respuesta.
Empecé la facultad y me rodeé de personas que tampoco se cuestionaban. Pero allí comencé a darme cuenta que había otras realidades y normalidades diferentes a las mías.
Fue a partir de los 26 años, luego de la muerte de mi mejor amigo, que comencé un camino de autoconocimiento. Empecé a participar de diferentes grupos, tomar sesiones de diferentes herramientas, que me ayudaron a comprenderme.
Al principio sentía mucha vergüenza, miedo, me parecía que lo que me ocurría me pasaba solo a mí.
Poco a poco, la satisfacción de ir encontrando respuestas a esas preguntas internas me fascinaba cada vez más.
Llegó la maternidad y esto fue exponencial. Una escalada 🧗♂️ en el cuestionarme todo.
Los hijos son grandes impulsores del cambio (está claro que esto ocurre si estás abierto a cuestionarte).
Agradezco el día que me atreví a cuestionar mis creencias, mis lealtades familiares y mis bloqueos.
Mi vida se ha vuelto apasionante, con una sensación de paz que no alcanzan las palabras, y con esto no quiero que interpretes que mi vida es un cuento de hadas.
Te atreves a cuestionarte?






Comentarios